martes, 7 de noviembre de 2017

"Fantasmas en Comala"


─No le pidas nada, Juan, pero no vuelvas sin cobrarte lo que nos debe.

Y Juan, desde la puerta, esperó a que su madre soltara el último aliento. Se acercó a la cama, cruzó sobre el pecho sus manos de sarmiento y le cerró los ojos que habían empezado a fermentar. Se acomodó después el hatillo con un pequeño brinco y salió hacia Comala con la sombra siguiéndole a distancia.

El día de Difuntos, México entero huele a cempasúchil y jaboneras, pan de muertos, veladoras, mezcal y risas, pero en Comala… en Comala es así todos los días del año.

Un charro le salió al encuentro.

─No debiste venir, Juan. Tu padre ha muerto, todos han muerto hace mucho tiempo.

─Pues he visto gente horita mismo paseando por el pueblo…

─Son fantasmas, Juan. Esto es un páramo yermo donde no hay Pedros, ni Luises ni Juanes. Comala es un recuerdo.

El charro se dio media vuelta, espoleó al caballo y dejó de existir.

«Cóbrate lo que nos debe, Juan», le había dicho su madre poco antes de soltar el último aliento, poco antes de acomodarse el hatillo a la espalda y dejar que un enjambre de moscas frotara sus patas junto al lecho mientras él se alejaba con el aire pegado a la espalda.


Juan subió por el camino que hay pasada la Media Luna, se despojó de su sombra junto al ciprés que hay en el pórtico del panteón y se adentró en el Mictlán dispuesto a cobrarse.


Uno de los 20 seleccionados por Zenda/Iberdrola y que optaron al premio final. Un humilde homenaje a Pedro Páramo.

domingo, 29 de octubre de 2017

"Caos"


Amanecer plomizo su mujer tenía la cena preparada se puso el pijama al hospital como un autómata un ramo de las flores porque le gustaban  todos los caminos al final llevan al cementerio con zapatillas de andar por casa cabizbajo como alma sin espectro todavía masticando soledad se cruzaba con muchedumbre que caminaba buscando algún sentido el autobús sin detenerse el accidente volvió sobre sus pasos llamó al ascensor y pagó el billete a las dos cincuenta buena hora para recogerse cerrar los ojos quitarse el pijama y ordenar un poco el caos en que se había convertido su vida.


"Caos", modificación y adaptación de uno anterior, que ha resultado finalista en Wonderland con fecha 28.10.2017.

lunes, 23 de octubre de 2017

"Papá Dragón"



Embozada en la cama, intentaba descifrar el mensaje de la persiana. Sus conocimientos del Morse eran pobres, pero no cabía duda de que la luna le estaba dictando la solución a todas sus pesadillas.

El dragón se acercó lentamente escupiendo cigarros humeantes por su boca. Sus asquerosas zarpas le retiraron el pelo de la frente y empezaran a jugar impunemente por debajo de las sábanas. Sonó de repente un quejido sordo y el dragón cayó fulminado sobre la alfombra.

Bajo la luna, el murmullo de algunos coches agonizaba más allá de la persiana. Levantó la almohada, guardó el cuchillo y cerró los ojos.




"Papá Dragón", segundo finalista en la convocatoria del mes de septiembre en "Valencia Escribe"



viernes, 20 de octubre de 2017

"Secretos inconfesables"













"Secretos inconfesables", una pequeña obra de teatro que no es más que un fragmento de una obra mayor y que ha resultado ganadora en el certamen de la Asociación de Escritores de Rivas con fecha 9 de octubre de 2017
Mi alegría fue doble, al verme acompañado en el podio por mi gran amigo Ángel Saiz Mora.

sábado, 16 de septiembre de 2017

"La ley del Talión"




Hicieron un corro alrededor de la lumbre y las sombras empezaron a danzar a sus espaldas. «La zapatilla por detrás, tris-tras, ni la ves ni la verás…». La leña se quejaba en el fuego. «Mirar para arriba, que caen judías, mirar para abajo, que caen garbanzos…». Las llamas dibujaban muecas de misterio en los rostros de los niños. «A dormir, a dormir…».
Cuando terminaron de contar y abrieron los ojos, Daniela, la hija del taxidermista, había desaparecido. Samuel dijo que un hombre lobo se la llevó entre sus fauces; Graciela, que salió volando como una pavesa; Nino, que vio cómo se la llevaban las sombras… pero lo cierto es que nadie volvió a saber de ella. Encendieron teas, organizaron cuadrillas y batidas, pero no pudieron encontrar más que una zapatilla roja en el camino que serpentea entre los árboles. «…Tris-tras, ni la ves ni la verás…».


La gente del pueblo asegura que algunas noches de verano se ven unos ojos de vidrio refulgir entre las hojas, y mientras el viento enreda su risa entre los árboles, las criaturas del bosque celebran su venganza.

Uno de los 20 seleccionados  en agosto del 2017, que optaron al premio final, presentados a "ZENDA" (Amores de verano).

viernes, 4 de agosto de 2017

"Sangre Corsaria"













El Fantasma desplegó su bandera negra y todo el horizonte se vistió del color de la muerte. Aquel bergantín surgió inesperadamente de las profundidades del mar y estaba ya pegado a la popa del galeón español. El almirante desplegó su catalejo, y el capitán corsario, la codicia de su único ojo. La Isabela estaba perdida. Viró rápidamente a estribor, pero sus cuarenta cañones no tuvieron tiempo de levantar las portas de sus troneras. Las culebrinas de aquel demonio escupieron muerte y desarbolaron el palo de mesana y el trinquete. Los garfios no tardaron en clavarse con saña en la borda de su presa. El viento mezclaba gritos, sangre y pólvora en las lonas desgarradas. Los tiburones aguardaban su pasto y daban cuenta ya de algunos muñecos que flotaban a la deriva, cuando su madre se arrodilló delante de la bañera, enarbolando el champú y la esponja.


Uno de los 20 seleccionados  en julio del 2017, que optaron al premio final, de los 1.100 relatos presentados a "ZENDA" ("Relatos de Verano" con el Mar de fondo).

jueves, 22 de junio de 2017

"La Quimera"

Aquel verano de 1940, una porción del paisaje desapareció por completo, como si alguien hubiera quitado una tesela del gran mosaico que componía la ciudad. Poco después ocurrió lo mismo con otra buena porción, llevándose casas, animales y personas. Diríase que alguien estuviera desmontando el gigantesco puzle de París. Volvió a ocurrir una y otra vez, pero sus habitantes apenas tenían fuerzas para emitir un pequeño hálito de asombro y esperaban resignadamente su turno.

Mientras, Robert Doisneau, encaramado en su azotea como una gárgola, una quimera omnipotente esculpida en lo alto de Notre Dame, se afanaba en guardar todas las imágenes posibles en su flamante cámara fotográfica, antes de que la guerra se las llevara para siempre.


Relato finalista en el II concurso narrativa Villa de Madrid. el 11.05.2017 (Nueva versión)

miércoles, 14 de junio de 2017

"Desahuciados"

Las paredes, cubiertas de madreselva, esperan resignadas a que las aguas arrastren para siempre las voces guardadas en su interior. Voces de los que no quisieron quedarse a presenciar los coletazos de un pueblo desahuciado. Pronto serán olvido. Cerrarán las compuertas del dique y las aguas se tragarán los sueños de cinco generaciones. Las campanas de la iglesia mezclarán aullidos, oraciones y suspiros. Laski tensará la cuerda que todavía le sujeta al olivo del jardín y Rosario levantará sus ojos inundados buscando consuelo entre sus ramas. Sus dos cuerpos no serán más que dos gotas de inútil e insignificante rebeldía.

Finalista en Wonderland el 10.06.2017

domingo, 4 de junio de 2017

"Vacaciones indefinidas"














Otra vez vacaciones.
Desde la ventana del dormitorio hasta el suelo puede haber ocho segundos, siete quizás. Es un buen atajo para coger a tiempo el autobús destartalado que llega hasta mi casa. Las aulas se quedarán vacías y la eternidad llenará las camas y corredores. Y cuando se hayan ido todos, el padre Alfonso, catecismo en mano, llegará con su olor a jabón de aceite usado y su sonrisa desdentada, acariciará mi cara, mi pelo, mis piernas… y el perro de la huerta romperá la soledad del internado.

Quizás no haya más de tres segundos. Quizás tenga tiempo todavía. 


Relato ganador en Wonderland, RNE, Radio 4, el 20.05.2017

sábado, 15 de abril de 2017

"Micromanual para un suicida"



─¿Existe mayor infortunio que no saber cómo utilizar una silla? Ha de ser un simple instrumento de descanso, o quizás un trampolín para conseguir definitivamente una vida más placentera. ¡Ah, dilema despiadado que te aprovechas de la tibieza de mi espíritu!
─¡Por Dios, qué cara de muerto tiene usted.
─Dormido, no más.
─Pues resulta poco noble hacerse el muerto estando simplemente dormido. ¿Y dígame: tiene sueños?
─Soñar o no soñar, he ahí una nueva incertidumbre inútil. ¡Déjeme! Solo quiero acabar con la afrenta de arrastrar esta silla como un imbécil.
─Quizás ese papel que cuelga… ¿puedo ayudarle?… ¿me permite?…
(Leyendo)
«Enhorabuena por adquirir nuestra silla, especialmente recomendada para usted. (gestos de sentirse observado)
Instrucciones:
·         Asegúrese de tener cargada su voluntad.
·         Súbase. (Invitándole a hacerlo)
·         Cierre los ojos si siente vértigo.
·         Notará los primeros efectos con un encharcamiento de los ojos, un pegote de nostalgia en la garganta y el efecto Doppler en su piel con una desviación paulatina hacia el azul.
·         Si advierte síntomas de arrepentimiento, inicie un plan alternativo de escape que nos ha debido solicitar previamente.
·         De no ser así, utilice el recurso del pataleo e intente acudir urgentemente al psiquiatra».

(Oscuro, ruido de silla y grito)


Finalista en el I Concurso de La Redonda te Cuenta. El ganador fue llevado a escena el 25.03.2017. Publicado en un libro recopilatorio con los 20 finalistas más

viernes, 14 de abril de 2017

"Sopas y caracolas"



No era el mar, pero se le parecía, ¿recuerdas? Tú decías que no, que aquel murmullo era una marabunta de hormigas asesinas, y yo imaginaba que eran huéspedes alienígenas en avanzadilla explorando el territorio. Tú, que eran buzos agitándose en las profundidades marinas. Yo, que si la radio de un náufrago buscando la sintonía correcta y papá… papá, como siempre, queriendo imponer su criterio, decía que aquello eran siniestros y diminutos habitantes anfibios en las cañerías del edificio. Luego llegaba mamá con la sopera, nos quitaba los vasos de las orejas, y decía que no jugásemos con ellos, ¿te acuerdas?

Finalista en Wonderland el 18.03.2017

jueves, 9 de marzo de 2017

"Fidelidad"


Unos cuantos muebles apuntalando la puerta de la entrada, serían suficientes para que sus hijos no pudieran traspasarla. No estaba dispuesto a soportar, otra vez, las monsergas y cantinelas de los últimos días. Tres cartuchos sobre la mesa y la escopeta de caza entre las piernas, le daban el punto de seguridad que le faltaba. Vladimir la levanta, la dobla, la carga. El sol de la tarde desplaza lentamente la ventana dibujada en el suelo, mientras sus ojos recorren la estancia intentando recuperar algunos recuerdos. A sus pies, indiferente, Lassie parece dormir.
Hace ya varios días que está demasiado extraño, renqueante, silencioso. Se niega a salir de paseo y, cuando lo hace, tiene que llevarlo prácticamente a rastras. Aun así, Vladimir, no comprende por qué pretenden llevárselo. «Paaadre, en la Protectora tendrá especialistas, no se preocupe». «¡Especialistas! Mi Lassie no necesita especialistas; solo quiere un rincón, una escudilla, alguna caricia que otra, y escuchar de vez en cuando mi voz. Tendrían que verlo cómo levanta las orejas y ladea de un lado a otro la cabeza cuando le leo mis cuentos. Nunca supo de letras, es cierto, pero tiene unos ojos redondos y negros que parecen entenderlo todo».
Vladimir encara su escopeta. Un fogonazo, un estallido. El aire se llena de pólvora y el reloj de cuco interrumpe bruscamente el anuncio de las horas. Aquel maldito pajarraco se había empeñado en marcarle, también él, el ritmo de su tiempo. Todos quieren gobernarlo, pero Vladimir está dispuesto a emplear la contundencia que sea necesaria. La detonación golpea repetidamente su cabeza, atraviesa sus oídos, resbala por las vetas del papel mugriento de las paredes y desaparece, mansamente, por la ventana dibujada en el suelo. Lassie, tumbado a sus pies, no parece inmutarse.
«Paaadre, no le dejarán tenerlo en la Residencia». «¡Dichosa residencia! Lo que pretenden es confundirme; me cansan sus voces; me cansa su tono pueril; no soporto esos aires prepotentes y, sobre todo, que no sean capaces de decirme a las claras si están hablando realmente de mí o de Lassie, de la Protectora o de la Residencia. Lo que sí sé, y de eso estoy seguro, es que yo no le haría eso a mi perro… pero claro, ellos nunca sabrán lo que duele separarse de un ser querido».
 «Tiene que quitarle la correeea, padre». «¡La correa, la correa! ¡Qué sabrán ellos! Lo que llaman correa es en realidad un cordón umbilical, pero nunca sabrán distinguirlo. Jamás han visto tres palmos más allá de sus narices. ¡La correa! Mi Lassie siempre ha vivido así y no puede vivir de otra forma porque dice que demasiada libertad le desorienta. Pero ellos no pueden entender esas cosas porque… porque llevan muy poco tiempo casados. Ya lo aprenderán, ya».
Desde la montonera de muebles que le separan del mundo, el gran espejo del aparador le mira con sus ojos fríos e impertinentes. Él le mantiene la mirada. Es un espejo insensible y alcahuete; defectuoso sin duda, porque se empeña en devolverle la realidad cada vez más distorsionada. Vladimir dibuja un rictus de desprecio en su labio superior y, sin echarse la escopeta a la cara, lo hace saltar en mil pedazos. El aire se llena nuevamente de pólvora, el suelo de cristales, y el eco… el eco vuelve a golpear las paredes y resbalar hasta desaparecer otra vez, por la ventana del suelo.

Vladimir está harto de tanta confabulación y mentira. Hasta los espejos ignoran ya lo que significa la palabra fidelidad. Su Lassie podría decir cuatro cosas al respecto, pero está tan extraño… tendido, indolente, con un olor desagradable desde hace varios días, sin levantar las orejas, sin ladear la cabeza… diríase que no se entera nada, que está en otro mundo. Vladimir busca entonces sus ojos redondos y negros, y solo encuentra dos cuencas vacías. Una gota de sudor resbala por su frente. Una lágrima, por su mejilla. Suspira. Abre la escopeta. Los cañones dejan al descubierto sus dos almas también vacías. Introduce lentamente el cartucho que le queda con toda la sensualidad y ceremonia que puede. No tiene prisa. Nadie parece estar cerca de su mundo. Sujeta la escopeta verticalmente entre las piernas. El mentón apoyado en el reverso de sus manos; sus manos taponando la boca de los cañones. Espera. Las sombras no tardarán en tragarse la ventana dibujada en el suelo y el eco rebotará como loco sin encontrar la salida.

Este relato ha sido premiado con el 2º puesto en el II Certámen literario Universidad Popular de Almansa

domingo, 8 de enero de 2017

"Mi Carta"



“Queridos Reyes Magos”, a estas alturas, vamos a ser claros: yo prometo portarme mejor, pero vosotros me tenéis que traer una dentadura nueva.


Ganador semanal en Radio Castellón. Ver enlace aquí. 
Había que incluir la frase entrecomillada.

sábado, 24 de diciembre de 2016

"Caos"

1º Premio XIV concurso Sol Cultural
Juan Carlos Albillo Pozo

Un amanecer plomizo cuando se despertó su mujer le tenía la cena preparada se puso el pijama y se fue al hospital como un autómata con un ramo de las flores  porque le gustaban todos los caminos llevan al cementerio al final con su ropa arrugada zapatillas de andar por casa cabizbajo como un espectro sin alma recordando los días en que su mujer lo acompañaba todavía masticando soledad se cruzaba con una muchedumbre silenciosa que caminaba en todas las direcciones buscando algún sentido el autobús pasaría sin detenerse el accidente volvió sobre sus pasos abrió el portal llamó al ascensor y pagó el billete cómo está su esposa caballero guardó la vuelta las dos cincuenta es buena hora para recogerse quitarse el pijama acostarse cerrar los ojos e intentar ordenar un poco el caos en que se había convertido su vida.
Al día siguiente, otro amanecer idéntico.

Seleccionado el 19.12.16 en el IX certamen de Sol Cultural para su publicación junto a otros 21 relatos. (Se presentaron 355). El relato tenía que inspirarse en la fotografía.

lunes, 19 de diciembre de 2016

"Ida y Vuelta"



El tren arranca. Un anciano se ha sentado de espaldas para seguir absorto en sus recuerdos. Yo prefiero mirar hacia delante, ansioso por afrontar mi destino. Los vagones penetran en el aire con un murmullo acompasado y lujurioso; gritan, resoplan, chuflan, traquetean, pregonan a los cuatro vientos la vida que llevan en las entrañas y proyectan en los cristales ecografías y esperanzas…
El anciano me mira. Sonríe. Me confunde. Parece adivinar mis pensamientos. Vuelve luego sus ojos cansados hacia la ventanilla y deja que la sombra de la catenaria se lleve arrastras, por la cuneta, su memoria y su sonrisa. 



Finalista en Wonderland el 17.12.2016