"Balbuceos familiares"



¡Qué gracia tienen mis padres, aunque no termine de entenderlos! Sobre todo mi madre a la hora de la comida. Pongo todo el interés del mundo, pero no puedo evitar que mis cejas dibujen una interrogación. Ella lo percibe con su infinita sensibilidad y paciencia, se gira hacia mi padre, levanta los hombros y vuelve a la carga utilizando toda la ortografía que conoce. Con los dos puntos parece poner énfasis a lo que acaba de decirme y lo hace muy despacio, muy despacio, intercalando infinidad de comas y exagerando los acentos que mi padre jalea con entusiasmo. Y después termina una y otra vez con aquellos puntos suspensivos que me sumergen en la mayor de las zozobras. Desisto. ¡Los puntos suspensivos, no, por favor! Son tan enigmáticos… tan absurdos… tan inútiles… «¡¡¡Adoro tu sonrisa!!!», le grito  con gestos y sonidos guturales que no parece comprender. Lo hago solo por cambiar de conversación, poniendo varios signos de admiración que llamen su atención y unas hermosas comillas angulares para que se dé cuenta de que solo ha sido un pensamiento. Ella (a modo de paréntesis) arquea las dos cejas para demostrar su asombro y sigue dibujando círculos en el aire con la cuchara cargada de la mejor papilla del mundo.

Primer premio el 29.05.2020 en el certamen "Mi refugio, mi familia", organizado por la Diócesis de Córdoba, con un prestigioso jurado como Joaquín Pérez Azaústre. Próximamente verá la luz en papel, pero con este enlace, se puede escuchar a partir del minuto cinco.

"Relevo"


Estaba su caché por los suelos. Tan solo algunos nostálgicos que le habían conocido en sus mejores tiempos habían acudido al coliseo por inercia. Convertido en un muerto de hambre, una piltrafa, un verdadero muñeco de trapo, mendigaba cualquier contrato, cualquier mendrugo que le permitiera seguir tirando. Pero no todos estaban dispuestos a resignarse. Cuando subió al escenario, más desaliñado y derrotado que nunca, el muñeco le introdujo disimuladamente su mano por la espalda y la boca del ventrílocuo comenzó a moverse mecánicamente. «I Will have to kill or steal…». El muñeco lo miró contrariado, dejó de mover su mano y se encaró a la concurrencia. Una voz pareció salir de bambalinas: «…pero a Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre».


2º Premio en el certamen de "Esta no es tu voz" de Escritores en Rivas con fecha 23.01.20, donde escenifiqué el relato haciendo también de ventrílocuo y donde tuve el placer de conocer gente especialmente interesante, como Ingrid Elwes (vestida de rojo), con una voz y cualidades para el doblaje sencillamente espectacular, y donde volví a coincidir en el escenario con el "maestro" Ángel Saiz.

"La vida como vino"



Yo era un pámpano cuando sentí tus primeras caricias. Con la ternura de tus manos comenzaron a macerar los sueños en mi cuerpo. Eran manos expertas que supieron respetar mi inocencia, que me hicieron guardar silencio, que consiguieron arrancarme un mensaje que solo tú pudiste escuchar. ¿Lo recuerdas? Con tu sonrisa cómplice supe que habías captado mi promesa firme de ofrecerte placeres sin cuento. Resultó doloroso al principio, cuando tuve que abandonar mis raíces, mi familia, mi querida tierra del Bierzo... Despalillaste luego todos los recuerdos que hubieran amargado nuestro romance y me dejé llevar por tu pericia. Estrujamos nuestro amor intensamente, ¿recuerdas? Conseguiste arrancar mis miedos y dejaste que mis propios hollejos y prejuicios fermentaran nuestro idilio lentamente, respetando los tiempos que te imploraba mi juventud. Solo así pudimos superar las adversidades y todos los trasiegos que nos impuso la vida. Pudimos clarificar la felicidad que nos habíamos prometido. Lentamente, poco a poco. El tiempo se detuvo luego entre tus brazos de roble, cuando me cobijaste con una ternura que jamás hubiera podido imaginar. Mi sangre se fue empapando de tu aroma, tu experiencia, tu serenidad, del oxígeno que respiraba por tus poros… Nos quedamos dormidos, nos sorprendió la eternidad.

Sí señor, supimos tomarnos la vida como vino.


Primer premio en el III certamen de microrrelato convocado por el Ayuntamiento de Camponaraya ("Historias de la vid y el vino").