jueves, 22 de junio de 2017

"La Quimera"

Aquel verano de 1940, una porción del paisaje desapareció por completo, como si alguien hubiera quitado una tesela del gran mosaico que componía la ciudad. Poco después ocurrió lo mismo con otra buena porción, llevándose casas, animales y personas. Diríase que alguien estuviera desmontando el gigantesco puzle de París. Volvió a ocurrir una y otra vez, pero sus habitantes apenas tenían fuerzas para emitir un pequeño hálito de asombro y esperaban resignadamente su turno.

Mientras, Robert Doisneau, encaramado en su azotea como una gárgola, una quimera omnipotente esculpida en lo alto de Notre Dame, se afanaba en guardar todas las imágenes posibles en su flamante cámara fotográfica, antes de que la guerra se las llevara para siempre.


Relato finalista en el II concurso narrativa Villa de Madrid. el 11.05.2017 (Nueva versión)

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