miércoles, 21 de septiembre de 2016

"Suspiros y Fanfarrias"


En el número quince de la CALLE Soledad guardo mi particular fantasma. Es un caserón rancio donde el tiempo se detuvo un día de hace muchos, muchos años, cuando DIOS decidió terminar aquella página, hizo crecer dos cipreses en el patio y cubrió de hiedra las paredes. Hoy he querido detenerme. La puerta chirría como tienen que chirriar todas las puertas que esconden fantasmas y secretos. Los recuerdos se agazapan. El baúl de los caracoles, la lechuza disecada con el destino escrito en sus ojos de cristal abiertos para siempre, la soga de anea colgando en el pajar, los tebeos del Jabato, la radio de silicio…


Eran las cinco de la tarde cuando la Cadena Ser lanzaba su fanfarria y mi madre se refugiaba en su novela, su calceta y sus suspiros. Y así fue como conocimos al hombre de la radio y cómo el hombre de la radio se instaló en nuestras vidas. Venía con cierta regularidad, me sacaba unas cuantas monedas de la oreja y me pedía que me fuera un par de horas a gastarlas. Pero, un mal día, mi padre enfermó por aquellos extraños champiñones, y mi madre sonrió y preparó un hatillo y vino el hombre de la radio y se encerraron y discutieron y el hombre de la radio se marchó… se marchó para siempre. Mi madre cambió entonces su calceta por aquellas terribles trenzas de anea, y se quedó esperando en el pajar con los ojos muy abiertos… para siempre.



Este relato ha sido seleccionado para su publicación por la Asociación Hijos del Santo Reino, con motivo de la I convocatoria de su certamen, y donde mi relato "Hijos del Mar", también obtuvo el 9º puesto

2 comentarios:

  1. Hola Luis, antes de nada felicitarte por esa clasificación con este relato.
    El relato es muy bueno. Ese niño que vio como todo se trastocó por ese hombre de la radio y las cosas cambiaron de forma radical.
    Un saludo y un placer volver a leer tus relatos
    Puri

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  2. ¡Hola, mi Dulcinea...! Gracias por detenerte. Perdona que no comente en tu página, pero sí que te leo, que lo sepas, y te admiro.
    Un besazo.

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