domingo, 25 de septiembre de 2016

"La Quimera del Oro"



El entrenador lo cogió por la cintura y lo colgó de la barra con la sequedad de un matarife. El estadio guardó silencio. Eran las cinco en punto de la tarde cuando Benito empezó a girar vertiginosamente como las manecillas de un reloj dislocado. Cuando llegó la suelta, aquel Ícaro obstinado voló tanto como sus sueños. Fue un salto mortal casi perfecto, pero un crujido chascó su espalda. Ahora, con las dos piernas dormidas para siempre, sueña cada noche con cambiar su medalla de oro por un salto mortal de verdad, de los que solo se pueden realizar una vez.


Finalista en Wonderland, el 24.09.2016

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