jueves, 27 de noviembre de 2014

"Zíngaro"



Sin apenas mirarla, un día más, entregó a su mujer una espuerta de carne y se dirigió al corralón del circo para enseñar al oso a caminar sobre una sola pata. La mujer lo vio alejarse. Él sintió sus ojos en la espalda. Ella, un fatal presentimiento.
Un cencerro, el mismo que utilizaba su madre, y la madre de su madre, sirvió para reunir a toda su prole alrededor de la fogata.
-¿Hoy también comemos, mamá?

Sí, al menos ese día, también comerían. Mientras, en el corralón, se mezclaron gritos desgarradores y rugidos de oso exigiendo su espuerta de comida.




2 comentarios:

  1. Hola Luis, majo. Ante todo Feliz Navidad, y enhorabuena por tu imaginación, que me ha dejado con un escalofrío...¡Madre mía!

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  2. Hola Izaskun. Gracias por pararte. Feliz Navidad. Y... bueno, no sé si le quedan más sacrificios posibles a ese padre...
    Un besazo.

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