lunes, 24 de noviembre de 2014

"Celda 31"


El hambre, la sed y el olvido acabarán con ella en aquel pozo seco. En esta carrera loca de pirañas insaciables sirve de poco hacer de samaritano. No puedo sentirme responsable por su mala suerte. Yo también tuve mi fortuna adversa en numerosas ocasiones, pero curtí mi conciencia en los dominios de Minotauro. Lavé mis heridas en una lúgubre posada, sufrí prisiones y esquivé la muerte, pero así se juegan los dados de la vida y tengo que aprovechar mi turno. Ahora avanzo impertérrito hacia el número sesenta y tres donde me espera una suculenta, enorme y gloriosa oca blanca.


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